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Mejor dile NO a la Bala Fría (Comida Rápida)…..

En la actualidad la comida rápida se ha transformado en una opción fácil para muchas personas. La poca disponibilidad de tiempo para cocinar, para comer o sencillamente por la comodidad de la vida moderna, ha llevado a que este tipo de comida sea preferida, sin tomar en cuenta su repercusión en la salud.

Por estos motivos, cada día son más las personas que eligen, incluso varias veces a la semana, comer pizzas, hamburguesas, papas fritas, pepitos, perros calientes, empanadas o cualquier otra de estas tantas propuestas que podemos obtener de la comida chatarra o como la conocemos en Venezuela “bala fría” .

Con respecto a este tema, la Organización Mundial de la Salud, en el año 2014, señaló que es posible controlar la creciente obesidad mundial, siempre y cuando se hagan cambios de políticas relacionadas con la alimentación, combatiendo precisamente el consumo de comida rápida.

Cietos investigaciones, realizadas en 25 de países, calcularon el número de compras de comida rápida por habitante entre 1999 y 2008 y los compararon con las cifras de índice de masa corporal (IMC) en el mismo periodo de tiempo (consideraron que una persona con un IMC de 25 o más tiene sobrepeso y con un IMC de 30 o más es obesa). Estos resultados mostraron que el número promedio de compras anuales de comida rápida por habitante aumentó de 26,61 a 32,76 acompañandose de un incremento del IMC promedio de 25,8 a 26,4 Kg/mt2. Por tanto, cada aumento de 1 unidad en el número de compras de comida rápida por habitante se asoció con un incremento del 0,0329 en el IMC durante el período de estudio.

La comida rápida se caracteriza por ser altamente calórica, rica en grasas saturadas y grasas trans, al igual de contener altas cantidades de sodio, azúcares simples, aditivos como conservantes, colorantes y potenciadores del sabor.

Es ampliamente aceptada, ya que, por lo general, tiene buen sabor, es relativamente económica, se puede comer en pocos minutos y es posible ingerirla en cualquier lugar y hasta de pie. Más aún, por su contenido graso, le da al alimento palatabilidad por lo que es más grata al paladar, incluso en ciertos trabajos publicados se habla que al ingerir las grasas contenidas en este tipo de comidas, se desencadenan respuesta que hacen que el cuerpo desarrolle cierta dependencia al consumo de estos alimentos.

Sin embargo, si la ingesta de este tipo de comidas se transforma en un hábito, puede traer consecuencias negativas en el estado de salud del individuo, entre ellos: sobrepeso y obesidad (al consumir un menú compuesto por papas fritas, hamburguesa y refresco se ingiere más del 50% de las calorías diarias que se necesitan), además predispone a alteraciones en la masa ósea, enfermedades cardiovasculares, aumento del colesterol en sangre, de la tensión arterial y a estreñimiento, este último asociado al bajo aporte de fibra. Además debemos ser cuidadosos porque algunos expendios no siempre cumplen con las medidas mínimas de salubridad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si has de consumir comida rápida trata que sea de forma muy esporádica y sigue estos consejos orientados a ayudarte al momento de elegir comida rápida:

· Siempre prefiere restaurantes que veas limpios y con correcta manipulación de los alimentos.

· Trata que sea lo más balanceada y sana posible.

· Si has de ordenar una hamburguesa trata que sea pequeña en lugar de una grande y obviamente evitar la opción agrandar el combo, y siempre prefiere antes de fritos las opciones al grill.

· Retira la tocineta

· Prefiere el pan tipo pita y mejor si es integral.

· Evita colocar quesos fundidos.

· No agregues mayonesa, con esto disminuyes las grasas, y reemplázala por mostaza, y coloca vegetales (tomates, lechuga, cebollas, alfalfa).

· Prefiere agua antes de refrescos.

· Prefiere acompañar la comida rápida con ensaladas en vez de papas o yucas fritas, así te aportará fibras y vitaminas.

· Para las ensaladas evita los aderezos calóricos como ranch, césar o italiano, escoge vinagretas y no abuses en su uso.

· Elige una pizza pequeña con vegetales (pimentón, cebollas, champiñones y otros) en lugar de salami, jamón o pepperoni.

· Evita los crotones o pan en las ensaladas.

· Evitar los postres, dulces, batidos de leche, o tortas. Comer yogur helado de bajo contenido graso, ensaladas de fruta.

· Prefiere bollería con bajo contenido en grasas como cupcakes de zanahorias o manzanas.

· Evitar el chocolate y si lo comes prefiere que sea chocolate oscuro.

· Reemplaza las cremas con yogur griego o natural, mejor descremado.

· Elige empanadas horneadas antes de fritas, o prefiere mejor la arepa.

 

No conviertas a tu “bala fría” en una “bala” que atente contra tu salud.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por María Gabriela Flores G.